Descubres con el tiempo, que la vida es suficiente hasta cuando sufres, hasta cuando ríes.
Amas pero te resignas a que ese amor debe ser oculto y lo aceptas.
Al aceptarlo el dolor se disminuye o se hace bello, no se cuál es esa definición. Dejas de pensar, dejas de llorar y duermes sin soñar, sin recordar y despiertas libre y sin decir: Por qué?
Y vuelves al mundo real: risas y gente nueva; llanto y experiencias ajenas; el proceso de climatización será largo, pero no imposible. Y sin pensarlo, otra ilusión ya inundó tu corazón. Sabes que no dejarás de amar tu pasado, pero estas dispuesta a amar de manera distinta a tu presente. Sin interponer cosas viejas, intentando no recordar, bloqueando esas cosas que pueden perturbar tu presente.
Decides que el mundo debe girar solo y sin forzamiento alguno, porque al final las cosas solo se darán como deben de darse. Y solo queda esperar, pero sin dejar de caminar.
Sin dejar de caminar y caminar y caminar.

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