En este momento Nerea nació. Lanzó un grito de liberación, su llanto era canto de sirena y sus lágrimas dieron fruto a brillantes y visionarios sueños. Su nombre fue otorgado por los dioses y dado a ella mucho antes de que sus pies se posaran sobre esta tierra.
Mi pequeña creación, recién llegas y ya te veo correr libremente entre las frías, sucias y malolientes calles de nuestra pequeña ciudad, tirando hacía adelante con ese rostro impregnado a brillo y delicadeza, golpeando corazones con tu voz, abriendo caminos con tu canto…
Será así, así será...

No hay comentarios:
Publicar un comentario